La industria musical

Las grandes industrias en el mundo han experimentado cambios notorios a través de la innovación, proceso en el cual se analizan las ideas claves para lograr un acto creativo e individual, con el que se pretende identificar nuevos nichos de mercados para fidelizar clientes y obtener resultados sostenibles en el tiempo. Son los resultados los que mueven el motor de la innovación, que, a su vez, mueve a toda la empresa; de nada sirve una gran idea o un gran valor si no se obtienen resultados. Hasta hace algunos años la industria discográfica acaparó con creces los mercados internacionales, gracias al buen auge de distintos géneros musicales representados en canciones inolvidables. Sin duda buena música.

Empresarios musicales

Millones de fanáticos amantes del buen sonido se establecieron en todo el planeta movidos por las notas agradables al oído, capaz de penetrar al más profundo de los sentimientos. Todo giró en torno al sistema de grabación “análogo”, que a la vez origino las primeras impresiones a través de un barrido por toda la superficie de una cinta magnética dejando a su paso una huella electromagnética, traducida en sonido, con los mejores resultados en toda la historia de la música. El nivel preestablecido en cada canción dejaba un amplio margen para los picos musicales con buena calidad sonora, matices cadenciosos y buena definición del “rango dinámico” que es la diferencia entre los sonidos más suave y los más fuertes que podemos oír. Las grabaciones en cassette no superaron los 60 dB (decibelios), umbral estipulado en una grabación con calidad. La industria discográfica centro sus operaciones en la investigación y en su particular innovación dio origen a una nueva tecnología llamada grabación digital. Ya se podía hablar de Cds con un rango dinámico por encima de los 96 dB, capaz de revolucionar la antigua tendencia análoga y hasta competir con el sonido en vivo. En teoría los planes obedecían a un repunte significativo en el mercado de la música, pero la industria se fue en sentido opuesto y no saco ventaja del rango dinámico, decidieron que mientras más fuerte mejor.

De repente nos encontramos en una carrera para ver que Cd sonaba más fuerte, y para lograrlo, comprimieron la señal hasta el máximo. Y aquí es donde estamos hoy. Todo el mundo intenta hacer que su Cd suene más fuerte que ningún otro y el resultado es ruido con ritmo. Cuando la música pierde el rango dinámico, carece de emoción y claridad. Desde los tiempos del vinilo las compañías discográficas han competido por lograr que sus discos suenen más alto que los demás y se ha demostrado que la misma canción mediante un ligero aumento de volumen, la  percibimos como el mejor sonido, debido a la respuesta en frecuencia de nuestro oído. Según un informe publicado por la academia de sonido CETEAR en Argentina, el problema viene cuando se sacrifica la calidad de sonido en pos del volumen brutal, un fenómeno que lleva plagando la música durante los últimos quince años y que acaba con la ventaja sonora del Cd, el rango dinámico, es decir, la capacidad para reproducir sonidos extremadamente débiles o fuertes, sin problemas de ruido de fondo. La música de hoy es considerada para muchos como un atraco al bolsillo del consumidor. Afirman que los jóvenes la oyen porque no hay más alternativas, pero la esencia de aquellas canciones con las que bailaron y se enamoraron nuestros padres y abuelos, no serán reemplazadas por más que la industria discográfica recicle e innove. ¡Todo obedece a la muerte del rango dinámico!.

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